domingo, 30 de abril de 2006

Conserva -siempre- una gota de misterio


...como los destellos de esta fotografía, llegó una aurora a mi oido,
fugaz,
y susurrome un canto,
para regalártelo a tí,
a quien debo estas flores repartidas por mi cuerpo.

En un momento pensé que el mundo era ésto: un puñado de colores, pero imposible de distinguir sus formas. Luego vino el diluvio, la duda. Se hizo verbo el tiempo y el espacio, la historia, comprendiendo de límites y plataformas sociales, de incremento e inevitable implementación de técnicas para el hacer.
Entonces, el mundo con todas sus texturas me habló del gran misterio que ocultan las cosas: una insatisfacción constante de indagar en lo desconocido. Es por ello que escribo, porque como buena acumuladora de llaves cada vez me cuesta más abrir la puerta.
Astutos son aquellos que logran develar lo que hay detrás de ella.
Por mi parte, sigo coleccionando todo tipo de llaves.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Maravillosamente aclarador..gracias por iluminar