Yo me quedé en tu mano
el abrazo pendiente que nos vino a buscar
los dedos escudriñando el tiempo cojo
apartes
de la llamada del astuto cómplice
instituido con pegamento a su asiento sin señas.
No hubo paisaje, sino vendaval.
Tanto mármol
por todas partes
jurándonos la vendimia.
En mi pecho "La palabra y los días" de un Octavio Paz
moribundo
pura oscuridad luminosa tejiéndome el verso triste
rescatándome del naufragio otro
para volver aquí
entremedio de los papeles y las ventanas.
Tantas sábanas dispuestas a la ola
labios y cartas a medio terminar
que me quedo con el silencio,
prefiero,
esta noche
y con algo de ti.
el abrazo pendiente que nos vino a buscar
los dedos escudriñando el tiempo cojo
apartes
de la llamada del astuto cómplice
instituido con pegamento a su asiento sin señas.
No hubo paisaje, sino vendaval.
Tanto mármol
por todas partes
jurándonos la vendimia.
En mi pecho "La palabra y los días" de un Octavio Paz
moribundo
pura oscuridad luminosa tejiéndome el verso triste
rescatándome del naufragio otro
para volver aquí
entremedio de los papeles y las ventanas.
Tantas sábanas dispuestas a la ola
labios y cartas a medio terminar
que me quedo con el silencio,
prefiero,
esta noche
y con algo de ti.
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