domingo, 2 de agosto de 2009

Soy, al leerte, torbellino de medianoche.

Soy el nudo que se desata.

Soy puente, color y té.

Soy semilla inquieta, enrredada.

Soy toda mezcla, eterna.


Sin embargo, me deshago también al recoger tu nombre.

Soy, al leerte, aire que entrecruzas al paso.

Soy arruga, mancha, el envoltorio,

la huella en la esquina,

borrándome de tanto en tanto

siendo solo aire,

zumbido.


Soy, al leerte, la sombra que invita al margen,

al escape,

fuga a punto, límite que tiembla.


Soy puerta a dejar ser, a dejarte ser en mi,

a andar a tientas, respirando el silencio,

entrecortado.

Así brilla tu desenfreno,

palpita tu boca anudada

y recuerdo,

recuerdo el soplo de tu desmesura,

tan antiguos, tan antiguos y bellos nosotros

batiendo las ganas contra el pecho, moviendo los pies, dirigiendo la flecha

ahí,

hambrientos de amor al infinito,

conjungándonos a destiempo en un tiempo otro.


Quisiera que fueras como yo soy al leerte,

para que sientas esta muerte bella, el beso

sobre tu frente

y observaras tu ser en un reflejo

fugaz

solo para abrir ese umbral

como tu sueño escalera

como nuestro encuentro de lluvia,

tu abrazo.



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