Ibas a tomar el tren como tantos otros esa mañana. Sin embargo, algo te detuvo.
De pronto, miraste fijo un pliegue de tu mano. Por unos segundos sentiste un universo latir en aquella ínfima grieta mientras ese algo se entreabría:
buscaste el boleto con el que pagarías tu pasaje a lo de siempre, pero decidiste embarcarte hacia estas líneas, lejos de las certezas, sin rumbo ni reloj.
1 comentario:
ese algo es como un verso, como una semilla!
Saludos M.
C*
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