
I
En el trabajo de traducción definiría tres puntos esenciales: el escoger, el juego con la palabra y la definición del término. Podríamos decir que es un proceso en espiral dentro de un universo de “todos posibles”. Lo que se entiende por “término”, debe abordarse así como el centro mismo de la galaxia, a la que confluyen y desde la que se expanden las directrices del movimiento de las masas de estrellas, es decir un doble movimiento: hacia ella y desde ella en expansión. Si llevamos todo ello al trabajo que aquí nos convoca, la traducción, podríamos realizar la translación de los conceptos de esta manera: el centro de la galaxia es el final del proceso de traducción, un decir “esto está terminado”, decisión que la toma la misma persona que traduce el escrito. El juego con la palabra es el entrar en su movimiento en espiral, encaminarse hacia su centro: un viaje de roces con las palabras, experimentación del “hasta cuanto se puede estirar un significado” sin perder su sentido, un acto de reflejos con otras traducciones y la observación del proceso de traducción: cómo va decantando hacia ese punto final, ese centro del espiral, el cual nos provoca la incertidumbre acerca si realmente es un fin cerrado o una nueva posibilidad de comienzo para otro traductor que trabaje con el poema en cuestión. Desde esta perspectiva vale cuestionarse entonces, ¿cuándo culmina una traducción? ¿o es que no existe término preciso como lo indica ese centro nebuloso de la galaxia en espiral? O desde otro punto de vista, ¿cuándo la traducción comienza? ¿o simplemente no hay traducción y todo es un juego de hacer despertar al poema, rescatarlo de su balbuceo para que pueda hablar, en nuestro caso, desde otro idioma al castellano?
II
En esta página en blanco repleta de poemas viables a traducir, de pronto nos detenemos, “fijamos la vista” hacia un punto y escogemos un poema. Lo atrapamos y éste nos atrapa. Sin duda, es un acto de seducción, entendida por su sentido etimológico de la palabra conducère, el conducir, un ir hacia un nuevo desvelamiento del poema. Aquí, la traducción se transforma en un rescate y, por ello, termina siendo siempre nueva. Un rescate que nunca alcanza a consumarse por completo, que se estira, que puede tenernos días en una sola palabra y finalmente nunca estar conformes con el trabajo realizado. Esta gota de insuficiencia es a mi parecer la llave de entrada al ejercicio del traducir.
Aquí dos poemas traducidos de René Char:
Estábamos en el Agosto de una clara mañana poco segura
No hay más que dos conductas con la vida: o se sueña o se realiza. En los dos casos se está sin destino bajo la caída del día y maltratado, corazón sedoso con corazón sin rebato.
Dame tu mano de bastón que avanza. Encuéntrese sobre las barras flexibles, delante de la fuente que nos separó. ¡Ah! Wilfride, he aquí los Huéspedes y he aquí los espejos de alas despegadas.
Ambos, en la pradera, llenan mi hamaca de estrellas.
*
Bestiario en mi trébol
Supongamos que la poesía sea una situación mezclada entre la vida, el acercamiento del dolor, la elección exhortada, y el beso en este momento mismo. Ella no se separaría de su verdadero corazón sino cuando el pleno descubriera su fatalidad, el combate comenzaría entonces entre el vacío y la comunión. En este mundo traspuesto, nos quedaría a hacer el corto elogio de una sospechosa, la única que guarda fuerza de las palabras hasta el borde de las lágrimas. Su joven demencia a doce distancias creyendo enriquecer sus porvenires, se ilusionaría sobre la menos frágil aventura despótica que alguien haya vivido rozando los caos que pasaban por irresistibles. Ellos no lo eran sino que intrínsicamente, pero sin un rastro de capricho. ¿Venidos de dónde? De un calendario trastornado aunque unido al Tiempo, sin que resienta el deterioro. Verdor de una sospechosa…
La fatiga es favorable a los animales generosos, cuando nos mostramos sensibles a su existencia oprimida.
Nausea después de un precipitado de sueños. Luego un soplo original de terror y felicidad. Poco en suma.
¿En qué se convirtió el lobo por estos tiempos de abandono?
Él se alineó al hombre cuando constató que no podía doblegarse a este último; y la jaula se abrió primera ante el espacio de su muerte, a ras de sus presas patas.
1 comentario:
una gran nota esta nota...
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