Poemas leidos:
I
ENCRUCIJADA
Entre la nada y el todo
rotamos como signos dispersos
Del silencio de ti, de mí
germinan estos destellos trenzados a mis manos
perforadas con cada temblor tuyo.
Cesa el cataclismo rumiante de la contradicción
apuntando un lugar semejante
a ti, a mí
pretéritos de un propósito inimaginable
en tiempos de esferas
que en cuyas curvas van encabezando marchas
o quizás bajo relojes idénticos que salen al paso.
Y de pronto,
encrucijados tras el telón del absurdo,
en la intersección de una servilleta y un vaso de agua,
se asoma
la posibilidad al acto,
al hacer y no,
en un vasoagua
un poco de conjugación
un poco la metamorfosis
Y de pronto,
encrucijados tras el telón del absurdo,
ir y venir esquivando el perfume de masas,
ocurre el templo y el tañe de nosotros supuestos
-simulando-
hambrientos de amor tenaz al infinito
pensados de reojo, montados sobre caballito de madera y
carrusel que nos arrastra de vuelta
y de nuevo al Re
conocer (nos) que el canto se escabulle
en tu espada de antaño,
en mi frente tuyo sobre una escalera.
Entre la nada y el todo
pasa tu desmesura como un rayo alargando los brazos del bosque
que llama mi retina rozar
el reflejo o un rescate
sobre ti, sobre mí
la fusión orbitándonos espesa
allí agua
allí unos veintitrés gramos de fuego
y unos cuantos de remordimiento.
II
(Sin título)
“Tú eliges el lugar de la herida
en donde hablamos nuestro silencio”
Alejandra Pizarnik
Te esparces esta noche
bajando del pájaro
que aórgico Hölderlin desenfrena.
Tú haces de este presente
un aire para la escritura
que durmiente penetra lo incierto.
El silencio te nombra
y el poema se escribe sin voz
desde la naturaleza
hasta tus ojos.
III
de Kandinsky a Mondrian
La última portada del periódico anunciaba:
Un cuadrado puede contener un círculo y un círculo, un triángulo
-me decías comprobando las formas sobre la hoja-.
Sin embargo,
para Mondrian las leyes son infinitas,
-pensaba-:
las geometrías se expanden,
abren sus avenidas sin llegar a la otra esquina,
se fusionan con la superficie y el blanco:
culminan siendo no geometrías.
Tú me hablabas de ciertas certezas
mientras yo
recordaba tus colores
y la imposibilidad de ver una línea recta
en tu horizonte.
IV
[Sin título]
Llovió en azul hace un par de días en la ciudad
-me escribiste-
mientras yo,
dibujando tu nombre en cada esquina,
buscándote bajo las olas sin poder hallarte,
me basta tu silencio para poder celebrar la ternura de tu lluvia
en esta caricia de destellos celestes.
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